Por Juan Pablo Ojeda
La virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, cedió ante las presiones de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) al comprometerse a recibirlos en la Ciudad de México, asumiendo la cartera de conflictos laborales no resueltos por la actual administración.
La decisión de trasladar la negociación a la sede del Poder Ejecutivo responde a la protesta registrada durante la gira oficial en Oaxaca, donde los docentes interceptaron la comitiva presidencial para exigir el cumplimiento inmediato de compromisos económicos y administrativos pendientes.
El pliego petitorio presentado a Sheinbaum incluye la cancelación de la Ley del Usicamm, un sistema de formación y asignación de plazas que el magisterio califica como punitivo y opaco en el manejo de las vacantes docentes a nivel nacional.
Asimismo, la dirigencia sindical exige una auditoría a los fondos de pensiones del ISSSTE y la asignación extraordinarias de presupuesto para la infraestructura escolar en las zonas rurales del sur del país, temas que representan un impacto considerable para las finanzas públicas del próximo sexenio.
Durante el encuentro breve en Oaxaca, Sheinbaum remarcó que su gobierno no recurrirá a la represión ni al uso de la fuerza pública para atender los reclamos sindicales, defendiendo la concertación política como único instrumento de gobernabilidad.
Representantes de la CNTE advirtieron que la disponibilidad al diálogo demostrada por la presidenta electa será puesta a prueba con plazos definidos, advirtiendo que de no concretar acuerdos ejecutivos en la reunión de la CDMX, reanudarán los paros de labores y plantones.
Este compromiso coloca la política educativa y la relación con los sindicatos disidentes como uno de los primeros retos de gestión operativa y fiscal que enfrentará el equipo de transición antes de asumir formalmente el Ejecutivo Federal.
