Mié. Feb 11th, 2026

A más de tres décadas de la muerte de Kurt Cobain, líder de Nirvana, un nuevo estudio forense independiente ha reavivado la controversia en torno a las circunstancias de su fallecimiento en 1994. De acuerdo con un reporte publicado por el medio británico Daily Mail, un equipo de especialistas sostiene que existen inconsistencias significativas en la versión oficial, que concluyó que el músico se quitó la vida.

La investigación privada, liderada por expertos como Brian Burnett y con la participación de la investigadora independiente Michelle Wilkins, revisó de manera exhaustiva los materiales de la escena del crimen y el informe original de la autopsia. Según los hallazgos difundidos, varias evidencias físicas no serían compatibles con una muerte instantánea provocada únicamente por una herida de escopeta.

Wilkins declaró al medio que, tras analizar las pruebas, Burnett fue contundente en su conclusión: “Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto”. El análisis técnico sugiere que Cobain pudo haber sido incapacitado previamente mediante una sobredosis de heroína, lo que habría precedido al disparo mortal.

El artículo señala que el estudio fue sometido a revisión por pares en el International Journal of Forensic Science y que identifica al menos diez puntos que contradicen la narrativa oficial. Entre ellos, se mencionan daños orgánicos en el cerebro y el hígado, con signos de necrosis asociados a privación de oxígeno. Según Wilkins, este tipo de daño es más consistente con una sobredosis que con una muerte inmediata por arma de fuego. “Hay cosas en la autopsia que indican que esta persona no murió rápidamente por un disparo de escopeta”, afirmó, al tiempo que subrayó que “la necrosis del cerebro y del hígado ocurre en una sobredosis”.

Otro elemento que genera dudas es la disposición de la escena del crimen. La presencia de recibos de compra del arma y de los cartuchos en los bolsillos del músico, así como el orden inusual del equipo de consumo de heroína encontrado cerca del cuerpo, fueron interpretados por el equipo como posibles señales de una puesta en escena. Para Wilkins, la limpieza del lugar no coincide con lo que normalmente se observa en un suicidio: “Los suicidios son desordenados, y esta era una escena muy limpia”.

La manipulación del arma también forma parte de los cuestionamientos. Se trata de una escopeta Remington Modelo 11 calibre 20. Los especialistas argumentan que el peso y la mecánica del arma harían poco probable que una persona en estado comatoso por sobredosis pudiera accionar el disparador. Además, Wilkins destacó que, según las fotografías, la mano izquierda de Cobain estaba inusualmente limpia. “No existe un universo donde esa mano no esté cubierta de sangre. Su mano está tan limpia”, aseguró, sugiriendo que pudo haber sido colocada sobre el arma después del fallecimiento.

La nota encontrada en el lugar también fue objeto de análisis. Según la investigación, la parte superior habría sido escrita por Cobain y se referiría principalmente a su intención de dejar la banda, sin mencionar el suicidio. Wilkins sostiene que las últimas cuatro líneas, que sí hacen referencia a una despedida definitiva, presentan una caligrafía distinta, lo que alimenta la hipótesis de una posible alteración del documento.

Pese a estos nuevos planteamientos, las autoridades mantienen su postura. Un portavoz de la Oficina del Médico Forense del Condado de King reiteró al medio que la autopsia original se realizó conforme a todos los procedimientos y que la conclusión oficial sigue siendo que se trató de un suicidio.

Estos nuevos peritajes no han cambiado la versión institucional, pero sí han vuelto a colocar el caso en el centro del debate público, reavivando teorías, dudas y el interés por uno de los fallecimientos más impactantes en la historia del rock.

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