Mar. Feb 10th, 2026

La presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX no solo fue uno de los momentos más comentados del evento deportivo más visto de Estados Unidos, sino que también se tradujo en un impacto inmediato y contundente en las plataformas de streaming. De acuerdo con datos de Spotify, las reproducciones del artista puertorriqueño en territorio estadounidense aumentaron un 470 %, mientras que a nivel global el crecimiento fue del 210 % tras su actuación.

El efecto fue prácticamente en tiempo real. En cuanto el cantante subió al escenario, miles de fans comenzaron a buscar su música en Spotify para interactuar con su repertorio durante y justo después del espectáculo. Este comportamiento confirma el peso que tiene el Super Bowl como escaparate cultural y musical, capaz de transformar una presentación televisiva en un impulso masivo de consumo digital.

El impacto no se limitó a Bad Bunny. Los artistas invitados también se beneficiaron del fenómeno. Ricky Martin, uno de los invitados sorpresa, registró un aumento del 145 % en sus reproducciones en Estados Unidos después del show, lo que evidencia cómo estas colaboraciones amplifican el alcance de todos los participantes.

Algunas canciones específicas vivieron auténticos picos históricos. Temas como Yo Perreo Sola tuvieron un incremento del 2,170 % en reproducciones en Estados Unidos, mientras que El Apagón creció un 1,320 %, Party un 1,130 % y Lo que le pasó a Hawaii un 1,040 %. Estas cifras reflejan no solo la popularidad del artista, sino también el interés renovado por canciones que conectan con mensajes sociales, identidad cultural y ritmos que han definido su carrera.

Más allá de la música, el espectáculo estuvo cargado de simbolismo. Bad Bunny ofreció un show con múltiples referencias a la cultura puertorriqueña y latina, y lanzó un mensaje claro al reivindicar que América es todo el continente y no únicamente Estados Unidos. El despliegue de banderas de distintos países de la región reforzó este discurso de identidad y diversidad, convirtiendo su actuación en una declaración cultural además de un show musical.

Sin embargo, la presentación también generó reacciones políticas. Sectores de la derecha estadounidense, que ya habían cuestionado su elección para el Super Bowl, criticaron duramente el espectáculo. El propio presidente Donald Trump calificó el acto como una “afronta a la grandeza de América”, lo que intensificó el debate en torno al contenido y el mensaje del show. Lejos de frenar su impacto, estas críticas parecieron aumentar la conversación pública y el interés por la música del artista.

En términos de popularidad, Bad Bunny atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Actualmente ocupa los seis primeros puestos de la lista diaria de canciones más escuchadas en Spotify en Estados Unidos. Solo en enero, superó los 1,300 millones de reproducciones a nivel global, impulsado en parte por la expectativa previa al Super Bowl y por el efecto posterior de su actuación.

Además, el cantante puertorriqueño es el único artista que ha sido nombrado Artista Global del Año de Spotify en cuatro ocasiones, un logro que subraya su influencia sostenida en la industria musical. Su paso por el Super Bowl LX no solo confirmó su estatus como figura central de la música latina, sino que también demostró cómo un espectáculo de alto perfil puede traducirse en cifras récord, conversación política y una reafirmación cultural que trasciende el deporte.

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