Lun. Feb 9th, 2026

COLUMNA: CIBERSEGURIDAD POLÍTICA
POR: RAUL FRAGA JUÁREZ
Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la CDMX, extraviada entre la “nota roja” y la “Mañanera del Pueblo”
09 FEBRERO 2026

“Confinada por décadas a las páginas interiores de los diarios, aprisionada por la llamada sección policiaca o de nota roja, y casi ausente del cuadrante radiofónico y de la pantalla televisiva, la información y cobertura periodística sobre la delincuencia en México comenzó a recolocarse hacia finales de la década de 1980, hasta lograr, un sexenio después -en un giro sorprendente, revelador y preocupante- asaltar materialmente los encabezados de las primeras planas de la prensa y los principales espacios noticiosos y de opinión de la radio y la televisión mexicanas, y apuntalarse, irremediablemente, como el tema de temas al convertirse en el asunto de mayor preocupación para millones de personas”.
Fraga Juárez, Raúl. Medios de Comunicación y Cobertura del delito. Biblioteca Jurídica virtual del Instituto de Investigaciones Jurídica de la UNAM. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/1/419/8.pdf

Iniciemos con una interrogante medular: ¿Son los medios de comunicación productores de violencia delictiva, o meros reproductores de una crisis de seguridad pública?
Muy grave y anticlimática resultó la falla de cálculo político-mediático en que incurrió la Jefa del Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, cuando el pasado 3 de febrero, convocó a los reporteros a “abrir un diálogo sobre la función social de los medios de comunicación, sobre la ética periodística y sobre la interrelación entre los medios informativos con el gobierno”, y, en consecuencia, “hacer un gran acuerdo con todos los medios de comunicación”. Aunque rechazó que haya censura o se busque detonar la persecución en contra de la labor informativa en la capital de la República, tal convocatoria -típica de los gobiernos de antaño, que tanto descalifica la narrativa de la 4T- se interpretó como un fallido intento por “bajarle a la nota roja”, al explorar y pretender impulsar una especie de “pacto de silencio informativo”, para invisibilizar todo contenido crítico vinculado a la violencia delictiva y, evitar así, según “su clara lógica”, que la difusión de hechos criminales impacte en la percepción colectiva y afecte su gestión al frente del timón político capitalino al provocar temor, incertidumbre y miedo entre la población.
Brugada olvidó, o no está enterada, que, frente a las presiones, tensiones y agresiones suscitadas en la arena pública en contra de los informadores, los profesionales del oficio periodístico aprendieron a dejar de operar como meros locutores del poder político-gubernamental en turno, y demostraron que han sido capaces de transitar hacia su nuevo rol como valiosos e irreemplazables interlocutores entre el poder político y una sociedad cada vez más crítica, actuante, exigente y participativa.
Horas después, y a pesar de que dichas declaraciones fueron grabadas, la gobernante citadina se contradijo y se retractó, al referir: “Ni pacto de silencio ni censura. Son mentiras las informaciones que han generado algunos medios de comunicación, que han dicho que expresé y que pedí un pacto de silencio”, y, además, aseveró: “Tenemos siempre que recordar que los medios de comunicación tienen una función histórica, que es, además de difundir, también han sido importantes críticos al poder político y eso se respeta. Y este Gobierno de la Ciudad de México respetará el papel de los medios de comunicación y su posición crítica, pero una cosa distinta es que los medios de comunicación se conviertan en agentes difusores de mentiras o de desinformación”.
De acuerdo a la nota publicada por El Universal el 5 de febrero de 2026: Clara Brugada “Explicó que durante la conferencia del martes señaló que los homicidios y los delitos de alto impacto han disminuido 50% en la Ciudad. Sin embargo, dijo, los niveles de percepción de seguridad no van de la mano con estos datos… La mandataria capitalina indicó que la razón de que estas cifras no vayan de la mano es multifactorial, entre ellas, precisó que influye la nota roja que aparece en los medios de comunicación. Brugada Molina invitó al debate y diálogo con medios de comunicación, especialistas, académicos y organismos de la sociedad civil, pues afirmó que “lo importante es reflexionar y debatir sobre la función social de los medios de comunicación, sobre la ética periodística, sobre el impacto social que tiene en la ciudadanía la nota roja y también la relación entre medios y gobierno”. https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/brugada-llama-a-revisar-funcion-social-de-medios/

Este accidentado episodio del 3 de febrero, el “martes mediáticamente negro” de la Jefa de Gobierno de la CDMX, retrata de cuerpo completo una cruda realidad: la administración de Clara Brugada navega fuera de la hoja de ruta comunicacional y ajena a su correspondiente carta de circunnavegación mediática, que diseño, impulsó y puso en práctica Andrés Manuel López Obrador, para construir la narrativa que le permitió su ascenso a la Presidencia de la República y le fue altamente redituable en “su estilo personal de gobernar” comunicando, sustentado en su famosa y sexenalmente exitosa “conferencia mañanera” (para documentar este trascendente fenómeno político-comunicacional, consultar el libro: “Los que preguntan”, del periodista José Sobrevilla. https://www.podibooks.com/es/libro/los-que-preguntan-al-presidente-_10002964).

Los golpes de precisión mediática que hilvanó cada día el tabasqueño desde la palestra presidencial de Palacio Nacional, también permitió que Morena y la 4T ganaran los principales y estratégicos cargos de elección y se hicieran del férreo control de los gobiernos federal, estatales y municipales, además de controlar la mayoría de las curules en la Cámara de Diputados, los escaños en el Senado de la República, así como gubernaturas, congresos locales y presidencias municipales.
Además de lo ya trabajado en el ejercicio periodístico sobre “nota roja”, se exploró, vía Inteligencia Artificial, la conceptualización de este término en la era de las sociedades digitales; se encontró lo siguiente:

La nota roja es un género periodístico —especialmente popular en México— que se enfoca en informar sobre hechos de violencia, crímenes, accidentes trágicos y catástrofes naturales. Su nombre deriva de la sangre y la naturaleza cruda de los eventos que relata.
Características principales
Contenido: Se centra exclusivamente en historias que involucran daño físico, tales como asesinatos, robos violentos, balaceras y ejecuciones.
Enfoque Visual: El uso de imágenes gráficas y explícitas es fundamental para generar un impacto directo en el lector.
Estilo: Suele emplear una narrativa sensacionalista o amarillista, a menudo acompañada de titulares llamativos.
Función Social: Aunque a menudo es criticada por exacerbar la violencia, sus defensores sostienen que documenta la realidad sin filtros y sirve como un registro del horror cotidiano.
Origen del término
Una de las versiones más aceptadas sitúa su origen en Guadalajara, México, en 1889. Se cuenta que, tras el asesinato del general Ramón Corona, la noticia se difundió de forma tan impactante que el término comenzó a utilizarse para identificar noticias de «sangre». Históricamente, también se asocia con el sello rojo que se ponía en la Inquisición a las sentencias de muerte o el color de las portadas de los antiguos folletines de crímenes.

https://www.google.com/search?sourceid=chrome&udm=50&aep=42&q=definici%C3%B3n+de+nota+roja&mstk=AUtExfAtYskShkXtgKNfe2poog3cIg-awnrm8LwJotCwfxBmzz7Mug531SFymkqT-stqrAWeWnidEGBzaBaWE4fR39d6RHo-IT0uDl5MJIAM0Znl8QVzIBBcWGxEyh-6CHHUwSVrlEr-PX4TIH1M6Nn1ppYvG_HjBZz4Ul4&csuir=1

Otras publicaciones refieren:
“Como lo reporta Raúl Fraga Juárez, la nota policiaca (en los medios de comunicación) dejó sus rasgos descriptivos y anecdóticos que la distinguieron hasta la mitad del siglo XX para convertirse en reflejo de la descomposición del sistema político mexicano y del declive de un Estado paternalista, benefactor e intervencionista. https://comunidades.uimunicipalistas.org/ibercomp/2021/08/27/inseguridad-la-principal-imagen-municipal-en-mexico/
Fraga Juárez, Raúl. Medios de Comunicación y Cobertura del delito. Biblioteca Jurídica virtual del Instituto de Investigaciones Jurídica de la UNAM. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/1/419/8.pdf

Raúl Fraga Juárez, quien ha analizado cómo la cobertura del delito y la violencia en México pasó de ser un tema marginado a un fenómeno central en la agenda pública y política.
De acuerdo con sus investigaciones y publicaciones, estas son las claves de su planteamiento:
La Evolución de la Nota Roja
Originalmente, la información sobre crímenes y violencia estuvo «confinada durante décadas a las páginas interiores de los diarios, aprisionada por la llamada sección policiaca o de nota roja». Este aislamiento se rompió debido a diversos factores:
Centralidad en la agenda: Lo que antes era material exclusivo de diarios amarillistas o secciones secundarias, se convirtió en el tema principal de los medios de comunicación y la sociedad.
Relación Medios-Seguridad: Fraga Juárez destaca que explorar el papel histórico de los medios permite entender el complejo diagnóstico actual sobre la relación entre sociedad y seguridad pública.
Fenómenos de impacto: El cambio en la cobertura coincidió con procesos que analistas identifican como la «gangsterización» de alto impacto en el Estado mexicano, donde la delincuencia organizada mostró una capacidad de maniobra y corrupción sin precedentes.

Raúl Fraga Juárez, analista y periodista, ha descrito cómo la nota roja en México evolucionó de ser un contenido periférico a un tema central en la agenda pública y política. Sus investigaciones señalan que este cambio se consolidó a partir del año 2000, impulsado por una profunda transformación en la relación entre los medios de comunicación, la seguridad pública y el auge de la delincuencia organizada.
Aquí se detallan los puntos clave de su análisis:
De la nota roja a la agenda pública: La cobertura de la violencia rompió su aislamiento en las secciones policiacas interiores para convertirse en el tema central del discurso político y mediático. Lo que antes era material sensacionalista, pasó a definir el diagnóstico nacional de seguridad.
La «gangsterización» del Estado: El cambio en la cobertura coincidió con lo que analistas denominan una «gangsterización» de alto impacto en el Estado mexicano. La delincuencia organizada comenzó a mostrar una capacidad de maniobra y corrupción sin precedentes, convirtiendo la violencia en un fenómeno de alto impacto público.
Relación Medios-Seguridad: Fraga Juárez subraya la importancia de estudiar el papel histórico de los medios en este ámbito para entender el complejo escenario actual. Destaca cómo la «violencia mortal» de los últimos lustros se ha apoyado en la capacidad corruptora de estos grupos, convirtiéndolos en cotos de poder informal que dominan la escena noticiosa.
Contexto de impunidad: Sus análisis contextualizan que la cobertura se incrementó en un entorno de alta impunidad, donde la mayoría de los delitos no se denuncian y la probabilidad de resolución es mínima.
El análisis de Fraga Juárez resalta que la nota roja no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de la crisis de seguridad y la evolución de los grupos delictivos en México.

Perfil de Raúl Fraga Juárez
Raúl Fraga Juárez es un profesional con una trayectoria enfocada en el análisis de la seguridad y el periodismo:
Periodista y Consultor Político: Se desempeña activamente en el análisis de temas de gobernabilidad, seguridad pública y educación.
Expositor Académico: Ha participado como autor, coordinador académico y expositor en diplomados especializados de Seguridad Pública, abordando temas de exclusión social y militarización.
Analista de Medios: Su trabajo se centra en cómo la comunicación influye en la percepción de la inseguridad y en el diseño de políticas públicas de prevención del delito.
Su análisis subraya que la violencia dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una poderosa red de intereses extralegales que desafían la estructura del Estado.

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Vale remarcar que, si bien el pasado 3 de febrero la Jefa de Gobierno de la capital del país exhibió testimonio fiel de que no ha podido ajustarse a las grandes transformaciones tecnológico-informativas registradas en los últimos sexenios (que permiten ahora, en plena era de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, saber que el papel de los medios de comunicación ha sido refrendado cómo vigilante permanente de las tareas de gobierno, y como un espacio de visibilidad sobre las inquietudes, inconformidades y percepciones negativas que la población registra ante la lacerante atmósfera de violencia delictiva, particularmente la capital mexicana), bien haría Brugada en consultar a destacados especialistas en comunicación política que han trabajado con rigor metodológico el rol clave, estratégico, que porta la manera de comunicar por parte de cada gobernante, y que determina la credibilidad que puedan ganarse ante sus gobernados, o, por el contrario, la falta de legitimidad.
A la política Brugada también le hace falta entender la dimensión y complejidad que hoy enfrenta en materia delictiva la capital que gobierna; diametralmente distinta a lo que sucedía hace décadas, en la época en que reinaba la llamada nota roja, y lo que sucedió después con la llegada de la era de la delincuencia organizada. En el prólogo del libro “Fuera de la ley, la nota roja en México 1982-1990”, Carlos Monsivaís retrató con nitidez la función política y social que por sexenios desempeñó la entonces imperante información policiaca, en los tiempos en que la cobertura policiaca operaba como una especie de espectáculo que permitía a los lectores de periódicos regodearse con los casos más vistosos y coloridos de personajes de la era de la delincuencia común.
https://edicionescalyarena.com.mx/libros/fuera-de-la-ley-la-nota-roja-en-mexico-1982-1990/

Entre los episodios criminales de mayor impacto en la nota roja de la época de la delincuencia común en México, y los personajes que los protagonizaron y que cohabitaban en las crujías carcelarias del Palacio Negro de Lecumberri y de otras prisiones, algunas de las figuras que más destacaron entre las marquesinas de maleantes estuvieron las siguientes:

María Dolores Estévez Zuleta (1906-1959), conocida como “Lola la Chata”, pasó de ser una adolescente vendedora de chicharrones y café en la zona de la Merced, a consagrarse en figura de alto relieve al marcar registro como la primera gran narcotraficante mexicana que comercializaba marihuana, morfina y heroína, alcanzando vínculos internacionales entre las décadas de 1930 y 1950. Se convirtió en figura recurrente de la nota roja y de masivo atractivo entre las legiones de lectores de la sección policiaca. Fue arrestada en siete ocasiones y encerrada en varias cárceles, incluyendo el tenebroso “Palacio Negro” de Lecumberri y las Islas Marías. Siempre salió avante, y desde muy joven aprendió la lección clave de supervivencia en prisión: “hay que salir, pero nunca con los pies por delante” (en camilla mortuoria), al saber cómo congraciarse y negociar, vía la corrupción y el “embarre de mano”, con mandos uniformados e integrantes de niveles medios y superiores de la policía y de la procuraduría de justicia capitalinas. También incursionó con éxito en la explotación sexual de chicas, que le generó cuantiosas ganancias económicas que le permitieron adquirir un terreno y edificar una vistosa casa en las entonces lejanas tierras de lo que años después sería la colonia Campestre Churubusco; lograría también ensanchar sus ilícitos negocios hasta la lujosa zona de Polanco. “Lola la Chata” se convirtió en figura recurrente de la nota roja y personaje de masivo atractivo entre las legiones de lectores de la sección policiaca.

Gregorio, “Goyo”, Cárdenas (1915-1919), apodado como “El Estrangulador de Tacuba” y/o “El Carnicero de Tacuba”, se convirtió en el primer asesino en serie mexicano y practicante de la necrofilia; su modus operandi alcanzó alta difusión periodística y marcado impacto sensacionalista en la década de 1940. A pesar de haber padecido daño neurológico en su niñez -producto de una encefalitis-, y exhibir comportamiento anormal desde edad temprana al ejercer incontrolable crueldad en contra de animales, tenía un alto coeficiente intelectual, que le permitió realizar estudios de química en la UNAM. Su caso llamó la atención dentro y fuera del país ya que fue usado políticamente como el gran ejemplo de rehabilitación y readaptación social dentro de la prisión. Desde el pabellón carcelario comenzó a estudiar Derecho y, luego de salir de la penitenciaría en 1976 mediante un indulto presidencial, formalizó sus estudios en la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Aragón (hoy FES) de la UNAM, donde se tituló como licenciado en Derecho en 1982.

Higinio Sobera de la Flor, referido con el mote de El Pelón” (1928-1985), joven millonario integrante de acaudalada familia de Tabasco, inestable en su salud mental y diagnosticado como esquizofrénico, quien, a bordo de su lujoso automóvil, solía recorrer zonas de clase media y media-alta de la capital del país atraído por la búsqueda de jovencitas. El 11 de mayo de 1952 Higinio sacudió a la sociedad mexicana al asesinar al militar retirado y ex integrante del Servicio Secreto, Armando Lepe Ruiz -tío de Ana Bertha Lepe, quien al año siguiente sería coronada como Miss México-. Al día siguiente, el irascible sujeto, llamado “el tabasqueño”, perpetró el asesinato de una joven mujer en un taxi, para luego llevarla a un hotel y practicar la necrofilia. En las crónicas periodísticas de la época se decía que era “de mecha corta”, de violencia impulsiva, proclive a cortar cartucho y disparar su arma de fuego ante cualquier mínimo incidente. Fue sentenciado a 40 años de prisión, y según testimonios, alardeaba de haber cometido cerca de 12 homicidios, aunque solo se le imputaron dos oficialmente.

Las Poquianchis, caso singular de la época de oro de la nota roja en el periodismo mexicano del siglo XX, protagonizado por un cuarteto de asesinas seriales integrado por las hermanas González Valenzuela: Delfina, María del Carmen, María Luisa y María de Jesús, quienes operaron entre 1945 y 1994 en el Bajío mexicano (ancladas en San Francisco del Rincón, Guanajuato); entre sus principales actividades delictivas incluían tráfico de personas, lenocinio, homicidio y corrupción de menores.

Con ese telón de fondo histórico, la hoy Jefa de Gobierno, Clara Brugada se salió del guion mediático y narrativa de la 4T cuando incurrió en la grave pifia (tal y como lo han hecho diversos políticos encumbrados de distintos sellos partidistas en otras administraciones) de convocar a reporteros y medios de comunicación a generar una línea editorial silenciosa, en la que los comunicadores se hagan de la vista gorda para no difundir los registros delictivos que hoy impactan drásticamente a la población capitalina; justo cuando la sociedad enfrenta ya la muy desarrollada fase de la ciberdelincuencia, que ha transformado y refinado los estilos como operan las organizaciones criminales altamente tecnologizadas.
La Jefa de Gobierno parece no estar enterada que, desde principios de la década de 1990, la Universidad Iberoamericana inició la impartición del primer diplomado sobre “Análisis y Diseño de la Comunicación Política”, que permitió crear los primeros cuadros profesionalizados en la integración de agendas estratégicas de acompañamiento comunicacional en nuestro país.
A más de 30 años de haber arrancado tan innovador espacio académico, cuando vivimos la etapa de las Sociedades de la Información y la Comunicación digitales, las agendas estratégicas en este importante campo de la arena pública deben sustentarse en los innovadores códigos y lenguajes digitales para responder al desafió que representa el hecho de que México cuenta ya con 110 millones de usuarios de Internet (datos del 17 de mayo de 2025, Día Mundial de Internet o Día Mundial de las Telecomunicaciones).
Además, los elencos de poder político, en especial, quienes toman decisiones, deberían reflexionar sobre un fundamental fenómeno que está casi invisibilizado en la agenda nacional de prioridades: en México 2026 cohabitamos ocho generaciones, cada una con su peculiar estilo de vivir, comunicar e interactuar:

Generación Grandiosa: quienes nacieron antes de 1929.
Generación Silenciosa: nacidos entre 1929 y 1945.
Baby Boomers: Generación nacida entre 1946 y 1964.
Generación X: Nacidos entre 1965 y 1980.
Millennials (Generación Y): Nacidos entre 1981 y 1996.
Centennials (Generación Z): Nacidos entre 1997 y 2012.
Generación Alpha: Nacidos entre 2013 y 2024.
Generación Beta: Comienza en 2025, representando a los recién nacidos en el año.

En los afanes futuristas que mueven a casi todo servidor público en sus aspiraciones políticas, en la búsqueda de ascender en la pirámide y reparto de cuotas de poder, los militantes de alto rango en los gobiernos de la 4T, como es el caso de la propia Clara Brugada, deberían reflexionar sobre la ineludible fase que hoy vive México: una era marcada por la comunicación como correa de transmisión en el ejercicio público, apuntalada en la cotidiana conferencia llamada “la mañanera” del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, a la que le imprimió rasgo propio desde que asumió la silla presidencial en el año 2018 y hasta la terminación de su mandato en 2024, que le llevó a instaurar un evidente sello comunicacional en su estilo personal de gobernar.
Por tanto, ahora en los tiempos en que imperan los enunciados: “Comunicar es gobernar” y “Gobernar es comunicar”, que, aunque han adquirido marcada relevancia, hay que resaltar que no son ninguna novedad, ni representan un toque de innovación, sino que con ellos se rescata y se consolida lo que ya venían planteando en la cosa pública desde hace sexenios personajes de la talla de Manuel Camacho Solís, quien desde la titularidad de la entonces Jefatura de Gobierno del Departamento del Distrito Federal, o regencia capitalina (hoy rebautizado como Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México), aspiraba a ser candidato a la Presidencia de la República, bajo las siglas del PRI, el cual vivía su última fase como partido hegemónico.

“Se ha pasado de la era de la delincuencia común a la era de la delincuencia organizada, y hoy estas dos expresiones todavía cohabitan en México en algunas rancherías y provincias mexicanas, no se diga la capacidad de actuación que tiene la delincuencia organizada. Pero también habría que contextualizar el desafiante escenario de los últimos años. La era de la ciberdelincuencia, en donde las tecnologías de la información y la comunicación permiten marcar nuevos criterios, lenguajes y formas de expresión de millones de personas en el mundo, todo se tiene en tiempo real con la capacidad de generar convocatorias y de engañar sistemáticamente a través de esta expresión tan crítica que mucho tiene que ver con la convocatoria a manifestaciones tumultuarias, como lo son las llamadas noticias falsas… los medios de comunicación son vistos y tratados por los políticos y los grandes tomadores de decisiones de las instancias del poder ejecutivo, legislativo, etc., como los adversarios. Por lo tanto, hay que saber profesionalizar la valoración clave estratégica que tienen los medios de comunicación y los profesionales de la información en el acompañamiento de una nueva hoja de ruta que le hace tanta falta al país. Además del establecimiento de convenios de cooperación para casos de éxito en el contexto internacional, no para tropicalizar de manera automática lo que en asunto de linchamiento se ha hecho en otras sociedades, sobre todo en las llamadas sociedades modernas, sino aprender de aquellos casos de éxito y empezar a construir una nueva forma de vinculación de los elencos del poder político y de la sociedad en general que permita superar estos delito como el secuestro y en este caso de linchamiento 122 de 264 que siguen generando desesperanza, incertidumbre y deslegitimación de las instancias de autoridad”. https://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/IE_2019-Linchamientos.pdf pp: 120-121.

Para que la hoy gobernante de la capital del país pueda remontar el estancamiento en sus estilos comunicacionales, propios del siglo XX (cuando los integrantes de los poderosos grupos políticos de esa etapa, entonces de sello priísta, y más adelante bajo los colores panistas, culpaban a los medios de comunicación de ser los generadores de la violencia), requiere realizar toda una intervención quirúrgica política-mediática a su equipo de asesores y de comunicación para sensibilizarse sobre la trascendencia del arte del discurso político, que le permita asimilar y aprender la dura lección del tan comentado resbalón declarativo, y así comprender el verdadero significado del clásico: Qué decir, Cómo decirlo, Cuándo decirlo, Para qué decirlo, Ante quién decirlo”.
Clara Brugada tiene la palabra.

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