Mar. Mar 3rd, 2026

Un impulso sin precedentes busca transformar el acceso a los trasplantes en México. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) presentó una nueva estrategia nacional con la meta de alcanzar 4 mil 581 trasplantes en 2026, lo que representaría mil procedimientos más que el año anterior. El objetivo no solo implica un aumento en cifras, sino una reconfiguración del modelo de atención para acercar estos servicios a más derechohabientes.

El director general del IMSS, Zoé Robledo, informó que en 2025 se realizaron 3 mil 519 trasplantes bajo el esquema institucional. De ese total, mil 478 correspondieron a riñón; 63 fueron de hígado; 28 de corazón y tres de pulmón. Además, se efectuaron mil 417 trasplantes de córnea y 530 de células hematopoyéticas. Estas cifras reflejan la dimensión de la red nacional de trasplantes y el esfuerzo por ampliar su cobertura en distintas especialidades médicas.

Uno de los cambios centrales de la estrategia es la descentralización. Hasta ahora, la mayoría de los procedimientos se concentraban en centros médicos nacionales de alta especialidad. Con el nuevo plan, hospitales regionales y unidades de Segundo Nivel que ya cuentan con infraestructura y personal capacitado podrán realizar trasplantes. Esto reducirá la necesidad de que los pacientes viajen largas distancias y disminuirá tiempos de espera, una de las principales barreras en este tipo de tratamientos.

En 2025, el IMSS operaba con 76 unidades procuradoras de órganos y 22 hospitales autorizados para realizar trasplantes. La red crecerá con la incorporación de nuevas sedes, entre ellas el Hospital General Regional No. 2 de Ciudad Juárez, que desde su diseño integra servicios completos, desde la procuración de órganos hasta la intervención quirúrgica. Esta expansión marca una transformación estructural en la forma en que se distribuyen los servicios especializados.

Dentro de las prioridades para 2026 destaca el fortalecimiento del trasplante renal, vinculado estrechamente con la recuperación de la hemodiálisis directa. La insuficiencia renal crónica representa uno de los mayores desafíos de salud pública en el país, y el trasplante constituye, en muchos casos, la mejor alternativa terapéutica a largo plazo. El enfoque del instituto contempla equipos multidisciplinarios que incluyen especialistas en Nefrología, Nutrición y Psicología, con el fin de acompañar integralmente a los pacientes antes y después del procedimiento. Este acompañamiento busca mejorar la preparación clínica, reducir riesgos y elevar las probabilidades de éxito.

Otro componente esencial de la estrategia es el impulso a la cultura de la donación a través del llamado Código Vida, una iniciativa que promueve la sensibilización de las familias sobre la importancia de donar órganos. En los momentos críticos, la decisión de donar puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para varias personas. El propio Zoé Robledo ha resumido esta visión con una frase contundente: “donar es dar vida después de la vida”, destacando el impacto directo que tiene este acto altruista en miles de pacientes en lista de espera.

Entre los procedimientos realizados en 2025, los 530 trasplantes de células hematopoyéticas ocupan un lugar relevante por su complejidad y alcance terapéutico. Este tipo de intervención se utiliza para tratar enfermedades graves de la sangre, como leucemias, linfomas o trastornos severos del sistema inmunitario. El procedimiento consiste en reemplazar la médula ósea dañada por células madre sanas, que pueden provenir del propio paciente o de un donante compatible.

Las células madre hematopoyéticas tienen la capacidad de generar todos los componentes de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Generalmente se obtienen de la médula ósea, la sangre periférica o el cordón umbilical. Antes del trasplante, el paciente suele recibir quimioterapia y, en algunos casos, radioterapia para eliminar las células enfermas y reducir el riesgo de rechazo. Posteriormente, las células madre se infunden de manera similar a una transfusión. El proceso exige hospitalización y vigilancia médica estricta hasta que las nuevas células comienzan a producir sangre sana y restauran la función inmunológica.

Si bien este procedimiento puede conducir a la remisión o incluso a la curación de enfermedades graves, también implica riesgos y requiere seguimiento intensivo. Por ello, el fortalecimiento de la infraestructura hospitalaria y la capacitación especializada resultan fundamentales dentro de la nueva estrategia.

La visión del IMSS no se limita a aumentar el número de cirugías. El plan apunta a facilitar el acceso, mejorar la calidad de la atención, fortalecer la red hospitalaria y promover la solidaridad social a través de la donación. En conjunto, estos elementos buscan transformar el panorama nacional de los trasplantes y ofrecer nuevas oportunidades de vida a quienes más lo necesitan.

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