A sus 89 años, Morgan Freeman encontró una nueva manera de contar historias. Esta vez no lo hace desde una película, sino a través de la música y de uno de los géneros que forman parte de su propia historia. El actor ganador del Óscar participa como productor y narrador de Morgan Freeman’s Symphonic Blues Experience, un ambicioso proyecto musical que recorre casi un siglo de blues y conecta sus raíces en el sur de Estados Unidos con una propuesta orquestal contemporánea.

El álbum fue lanzado el 7 de agosto por Decca Records y está integrado por 12 canciones que combinan la esencia tradicional del blues con nuevos arreglos sinfónicos. Para hacerlo posible, Freeman reunió a reconocidos exponentes del género como Taj Mahal, Keb’ Mo’, Shemekia Copeland, Alvin Youngblood Hart y Lawrence “Boo” Mitchell, además de la Chineke! Orchestra.

Más que una incursión inesperada en la música, el proyecto representa la continuación de una relación que Freeman mantiene desde hace décadas con el blues. El actor nació en Memphis, Tennessee, y creció en Mississippi, dos lugares fundamentales para comprender la evolución de este género.

“Escuché el blues por primera vez en el porche de mi abuela en el Delta del Mississippi y nunca me ha abandonado”, recordó Freeman al explicar la conexión personal que mantiene con esta música.

Un género que Freeman lleva desde la infancia

El blues no llegó a la vida de Morgan Freeman como una afición adquirida en la madurez. Forma parte de los recuerdos de su infancia y de la cultura musical con la que creció en el sur de Estados Unidos.

Su vínculo con este género también se trasladó al ámbito profesional. Hace 25 años, Freeman fue uno de los fundadores del Ground Zero Blues Club, en Clarksdale, Mississippi, un espacio creado con la intención de preservar y mantener viva la tradición musical de una región considerada fundamental para la historia del blues.

Ahora, algunos músicos relacionados con aquel club forman parte del nuevo proyecto, creando una conexión directa entre la historia personal de Freeman, su trabajo de preservación cultural y el álbum que acaba de presentar.

De Blind Willie Johnson a la música de Sinners

Morgan Freeman’s Symphonic Blues Experience plantea un recorrido por diferentes épocas del blues. El viaje comienza con “Dark Was the Night, Cold Was the Ground”, pieza grabada originalmente por Blind Willie Johnson en 1927, y llega hasta “I Lied to You”, canción incluida en la banda sonora de la película Sinners.

Entre las 12 composiciones también aparecen algunos de los grandes clásicos asociados al género, como “Crossroads”, “The Thrill Is Gone”, “Dust My Broom” y “Death Letter Blues”.

Precisamente “Death Letter Blues”, interpretada por Taj Mahal, fue elegida como el primer adelanto del proyecto. La canción se estrenó el 19 de junio, durante la conmemoración de Juneteenth, una fecha estrechamente relacionada con la historia y la cultura afroamericana en Estados Unidos.

La selección de canciones permite que el álbum funcione no solamente como una colección de interpretaciones, sino también como una especie de recorrido histórico por la evolución del blues y por las distintas generaciones de músicos que han mantenido vivo el género.

El blues del Mississippi se encuentra con una orquesta de Londres

Uno de los elementos más llamativos del proyecto es la combinación entre las raíces del blues estadounidense y los arreglos de una gran orquesta.

Parte de las sesiones de grabación se realizó en Royal Studios, en Memphis, un espacio con una profunda conexión con la historia musical de la ciudad. Al mismo tiempo, la Chineke! Orchestra grabó sus participaciones en los legendarios Abbey Road Studios, en Londres.

El resultado busca conservar la identidad del blues y, al mismo tiempo, llevar sus composiciones hacia una dimensión sinfónica. De esta manera, canciones nacidas de una tradición musical profundamente vinculada con el sur de Estados Unidos adquieren una nueva textura gracias a los arreglos orquestales.

La participación de músicos de distintas generaciones también permite que el proyecto funcione como un puente entre el blues tradicional y las expresiones contemporáneas del género.

Morgan Freeman también llevará el proyecto al escenario

La experiencia no termina con el lanzamiento del álbum. Morgan Freeman’s Symphonic Blues Experience también fue concebido como un espectáculo en vivo en el que la música se combina con imágenes y con la narración del propio actor.

Freeman asume así un papel distinto al que el público suele asociar con él. En lugar de interpretar a un personaje, utiliza su voz para conducir al espectador por la historia y el legado de un género que conoce desde su infancia.

La propuesta permite además trasladar al escenario el espíritu del álbum: una mezcla de música, memoria, imágenes y narración para explicar cómo el blues evolucionó durante casi un siglo y por qué continúa siendo una parte esencial de la cultura musical estadounidense.

Y aunque esta nueva faceta pueda sorprender, no significa que Morgan Freeman haya decidido abandonar Hollywood para convertirse en cantante de blues. Su incursión musical tiene más que ver con una pasión de toda la vida y con su interés por preservar una tradición que forma parte de sus propias raíces.

Después de décadas contando historias frente a las cámaras, Freeman encontró otra plataforma para hacerlo. Esta vez, su relato comienza en el porche de su abuela en el Delta del Mississippi y continúa a través de guitarras, voces, orquestas y canciones que han sobrevivido durante generaciones.

 

Morgan Freeman debuta en la música con un disco de blues